Si te paras a pensar, hay demasiadas cosas bellas que nos estamos perdiendo por no dejar de mirarnos el ombligo
miércoles, 6 de noviembre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
Piano
Pequeños fractales, pedazos de carne que vuelan, alto, alto, vuelan hasta encontrar un cálido rincón, lleno de partículas diminutas, ínfimas palabras arrinconadas, alejadas, perdidas.
Buscamos con minuciosidad la más mínima de las intenciones, que demuestre que algo existe, que existes, y que estás ahí, el cielo, el mar profundo, el agua golpeando y galopando, las olas que mecen sueños, oscuros y grandes sueños, palabras antiguas, cartas rasgadas, abrazos alejados, marchitos, caducos, pausas infinitas, manos agrietadas que esconden secretos, vidas, montañas y lágrimas que fluyen como ríos, paraísos, océanos, ballenas y gaviotas, velocidad, viento y marea.
Sigue, sigue, sigue, búscame.
Sigo y sigo y sigo y no llego al fin de nada, galopando, arrastrando los pies bajo el suelo quebradizo, me aferro lo más fuerte que puedo, que podemos, a ESO, pero, ¿qué es eso?.
Lo que busco, lo que no encuentro, lo que me posee, lo que me guía, lo que me abraza, lo que me dicta, lo que me da vida.
Buscamos con minuciosidad la más mínima de las intenciones, que demuestre que algo existe, que existes, y que estás ahí, el cielo, el mar profundo, el agua golpeando y galopando, las olas que mecen sueños, oscuros y grandes sueños, palabras antiguas, cartas rasgadas, abrazos alejados, marchitos, caducos, pausas infinitas, manos agrietadas que esconden secretos, vidas, montañas y lágrimas que fluyen como ríos, paraísos, océanos, ballenas y gaviotas, velocidad, viento y marea.
Sigue, sigue, sigue, búscame.
Sigo y sigo y sigo y no llego al fin de nada, galopando, arrastrando los pies bajo el suelo quebradizo, me aferro lo más fuerte que puedo, que podemos, a ESO, pero, ¿qué es eso?.
Lo que busco, lo que no encuentro, lo que me posee, lo que me guía, lo que me abraza, lo que me dicta, lo que me da vida.
domingo, 27 de octubre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
No lo hagas, si no sangras, no.
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.
lunes, 14 de octubre de 2013
Fantasmas
Empezaría diciéndote que te echo muchísimo de menos, no sabes cuánto puedes llegar a doler. Aquí. Sin ti.
De vez en cuando, reparo en que ya no estás, y mis manos comienzan a congelarse, como si hubiera llegado una ráfaga de aire frío y lo congelara todo, todo el calor, toda la vida.
La vida que late y que tu ya no sientes. La sangre que jamás volverá a fluir, los pensamientos embotellados. Lágrimas arrinconadas.
Trazo una línea de mi a ti y tiendo una cuerda, al cielo cercano, pensando en que en algún momento alguien (tu) la agarrará y volveré a sentir el calor en mi cuerpo.
No entiendo la fragilidad, hace tiempo que comencé a no sentir. Desde entonces, lágrimas.
Necesito volver a sentir(te).
Necesito volver a crear(te)
Necesito volver a ver(te)
Necesito, necesito, te necesito.
lunes, 7 de octubre de 2013
No voy a pretender ser sarcástica, solo decir la verdad. Decir que vivimos en un país de hipócritas sería recalcar lo obvio, pero recalcar lo obvio hasta la saciedad es como ir de pro, ¿no?. Yo no quiero ser pro, yo quiero ser pro-xeneta de ideas, joder. Al fin y al cabo todos creemos que somos especiales en algo, ya sea escribiendo, cantando o tocando la flauta.
En realidad nos creemos muy guay anunciando la nueva venida de una máxima divinidad en el mundo del pop, del rock o de su madre en bolas; o de la autoridad del submundo bloguero porque se ha leído todo el tostón literario ruso del siglo XIX. Mierdas.
Todos somos iguales. Todos vamos al morbo fácil. Nos dicen que la chupamartillos tiene un nuevo vídeo en el que sale en bolas y lamiendo cosas, y lo vemos. Es lo primero que hacemos al llegar a casa.
Después, criticar. Con razón o no, pero criticar. El mundo se basa en eso, ¿no?. Criticar y aplacar ideas, buenas o malas, para dar cabida a otras diferentes que se van superponiendo dependiendo de la calidad del razonamiento y calidad de reputación de quien las haya dicho. En fin, la misma mierda con distinto olor.
En realidad nos creemos muy guay anunciando la nueva venida de una máxima divinidad en el mundo del pop, del rock o de su madre en bolas; o de la autoridad del submundo bloguero porque se ha leído todo el tostón literario ruso del siglo XIX. Mierdas.
Todos somos iguales. Todos vamos al morbo fácil. Nos dicen que la chupamartillos tiene un nuevo vídeo en el que sale en bolas y lamiendo cosas, y lo vemos. Es lo primero que hacemos al llegar a casa.
Después, criticar. Con razón o no, pero criticar. El mundo se basa en eso, ¿no?. Criticar y aplacar ideas, buenas o malas, para dar cabida a otras diferentes que se van superponiendo dependiendo de la calidad del razonamiento y calidad de reputación de quien las haya dicho. En fin, la misma mierda con distinto olor.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Capítulo I de una vida
De vez en cuando me dicen que tengo que estar muy mal de la cabeza porque no paro de escuchar música "para suicidarse", y que llevo camisetas de grupos horribles y de suicidarse como "Joy Division" o "Echo and the bunnymen".
Yo me río de todas esas mierdas, ¿sabes?. No se si a quién estoy escribiendo esto, o más bien, no sé si a quien está leyendo esto le mola este rollo oscuro-alternativo, pero qué cojones, TENÉIS que aprender a explorar nuevos mundos, nuevos sonidos, nuevos ritmos y nuevas tendencias.
Con esto no quiero decir que os droguéis (niños) ni nada de eso...o sí, no sé. Y con esto no quiero decir que yo me drogue, vamos, que ni me drogo ni no, esta información no creo que sea lo más absolutamente relevante, por el momento.
Se que todo esto suena muy oscuro, y por eso me dicen lo del rollo suicida. Por esto y porque cuando tenía quince años, me intenté tirar por el patio interior de mi edificio, pero porque estaba jugando con la Sony, y no leía el cartucho de juegos, entonces me empecé a poner nervioso y lo tiré con tanta ira que salió volando por la ventana,, y fue a caer encima de un edredón que tenía colgado la vecina de abajo.
En mi infinita sabiduría, en lugar de bajar al piso de la vecina de abajo y pedírselo, decidí (y repito, en mi infinita y superior sapiencia) asomarme por la ventana de mi habitación y balancearme para intentar cogerlo.
Bien, pues me caí y como resultado obtuve una pierna fracturada de arriba a abajo, uno morado y múltiples cortes en los brazos.
Claro, como llevaba días gritando en mi habitación (porque no podía pasarme las pantallas del juego), escuchando Joy Division a topo trapo y pareciendo un náufrago sin ningún tipo de conocimiento de la higiene humana; mis padres pensaron que era un suicida y que dejarme solo en la habitación, e incluso, dejarme vivir en el mismo espacio vital con ellos, sería un gran error. Así que decidieron mandarme a vivir con mis abuelos. Allí, mis tendencias suicidas hasta ahora no existentes si que empezaron a desarrollarse.
Lo único bueno que recuerdo de casa de mis abuelos es que tenían un tocadiscos, y muchos vinilos extraños. Ahí empecé a desarrollar un gusto peculiar por la música, y además, por la música peculiar.
Tenían también cientos de películas antiguas. The Mystery of Irma Vep dejó en mi una particular huella. Me enamoré de la china.
El tema drogas de verdad lo dejo para otro capítulo de la historia de mi supuesta vida suicida. Os dejaré juzgar por vosotros mismos.
Yo me río de todas esas mierdas, ¿sabes?. No se si a quién estoy escribiendo esto, o más bien, no sé si a quien está leyendo esto le mola este rollo oscuro-alternativo, pero qué cojones, TENÉIS que aprender a explorar nuevos mundos, nuevos sonidos, nuevos ritmos y nuevas tendencias.
Con esto no quiero decir que os droguéis (niños) ni nada de eso...o sí, no sé. Y con esto no quiero decir que yo me drogue, vamos, que ni me drogo ni no, esta información no creo que sea lo más absolutamente relevante, por el momento.
Se que todo esto suena muy oscuro, y por eso me dicen lo del rollo suicida. Por esto y porque cuando tenía quince años, me intenté tirar por el patio interior de mi edificio, pero porque estaba jugando con la Sony, y no leía el cartucho de juegos, entonces me empecé a poner nervioso y lo tiré con tanta ira que salió volando por la ventana,, y fue a caer encima de un edredón que tenía colgado la vecina de abajo.
En mi infinita sabiduría, en lugar de bajar al piso de la vecina de abajo y pedírselo, decidí (y repito, en mi infinita y superior sapiencia) asomarme por la ventana de mi habitación y balancearme para intentar cogerlo.
Bien, pues me caí y como resultado obtuve una pierna fracturada de arriba a abajo, uno morado y múltiples cortes en los brazos.
Claro, como llevaba días gritando en mi habitación (porque no podía pasarme las pantallas del juego), escuchando Joy Division a topo trapo y pareciendo un náufrago sin ningún tipo de conocimiento de la higiene humana; mis padres pensaron que era un suicida y que dejarme solo en la habitación, e incluso, dejarme vivir en el mismo espacio vital con ellos, sería un gran error. Así que decidieron mandarme a vivir con mis abuelos. Allí, mis tendencias suicidas hasta ahora no existentes si que empezaron a desarrollarse.
Lo único bueno que recuerdo de casa de mis abuelos es que tenían un tocadiscos, y muchos vinilos extraños. Ahí empecé a desarrollar un gusto peculiar por la música, y además, por la música peculiar.
Tenían también cientos de películas antiguas. The Mystery of Irma Vep dejó en mi una particular huella. Me enamoré de la china.
El tema drogas de verdad lo dejo para otro capítulo de la historia de mi supuesta vida suicida. Os dejaré juzgar por vosotros mismos.
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